Volverás a volar

2009-11-18

Volando bajo la luna

¿Recuerdas el lugar?
La noche desterró a los pájaros y se eligió reina del lago.
Sí, lo recuerdas.

¿Recuerdas la osadía?
Los pájaros blancos no deben volar bajo la luz de la luna.
Sí, lo sabías.

Un día se abrirán los candados y te reirás de la luna.
Un día volverás y estará permitido volar.
Sí, lo sabes.

Prisionero, no estás solo, tienes tus recuerdos.
Recuerda que, un día, volverás a volar.

Clasificación: Imagen, Literatura

Diario de un psicópata cualquiera

2008-08-25


Nota 1: Este es un relato de ficción literaria. Los acontecimientos y personajes que en él aparecen son ficticios, no están relacionados con ninguna situación ni personaje real.
Nota 2: La nota 1 podría ser falsa. Quizá.
Nota 3: Ninguna de las notas anteriores es cierta, ni las posteriores tampoco.
Nota 4: La nota 3 es la única que dice la verdad.

Diario de un psicópata cualquiera

Hoy ha sido un día difícil, uno de esos días que empezó con un cometido que no podía saldar. Como era habitual, a mi alrededor todo estaba en orden, tranquilo y silencioso. Me acompañaba una agradable atmósfera de tranquilidad y normalidad sobre la que viajaban mis turbios impulsos; un mismo refugio que acogía la paz y la guerra, donde esperaban escondidos los mejores sentimientos y los peores tormentos. Hoy, como tantas otras veces, tuve que rechazar las órdenes que habían sido reclamadas por mi propia existencia, porque hoy fue uno de esos días en los que desperté con la imperiosa y turbadora necesidad de matar cruelmente a un ser humano.

En muchos de los estados y territorios invadidos por el hombre es ilegal matar a una persona sin permiso. En general, tales permisos sólo se conceden algunas veces a otros seres humanos (especialmente a los más despreciables e incompetentes, que con frecuencia son los que poseen las cualidades necesarias para obtenerlos). No podré conseguir esos permisos; no soy un ser humano, hace tiempo que dejé de serlo, si es que realmente lo fui alguna vez.

(continuar…)

Clasificación: Literatura

Lobo blanco, oveja negra

2008-03-14

Lobo blanco, oveja negra

Una oveja que nunca lo fue, porque en su alma residía un lobo. Un lobo con disfraz de oveja que fue tentado a viajar con el rebaño, que dejó atada a la bestia para abrir la puerta de su cercado y encontrar su lugar.

Sólo tropezó con esculturas de hielo en el rebaño de ovejas, y el reflejo de un lobo se descubría sobre la superficie gélida de las almas grises. Reflejos con insinuación de amenaza. Amenaza que infundía odio y rechazo. Rechazo moldeado con afiladas espadas infernales, forjadas sobre los vastos lagos de ignorancia. Y debajo del hielo, humo negro. No era lugar para un lobo. Ese no era su mundo.

Un lobo maltratado, un depredador subversivo que se tornaba diáfano con la luz del día, acompañado por la deprimente imitación de la oveja que simulaba ser. Seres inefables caminaban sigilosos sobre el rígido pavimento de piedra. Cimientos tiranos para incontables ovejas absurdas. Y debajo del empedrado, humo negro. No era lugar para un lobo. Ese no era su mundo.

Las ovejas temían al lobo y el lobo huyó de las ovejas. Regresó a la estepa y desató a la bestia. La sangre sería señal de su inconsciencia; heridas perpetuas, un reloj que no avanza y una existencia eterna. Ovejas banales aguardaban a ser devoradas en la inagotable paz del vacío. Escuchó las melodías distantes de otros lobos fugitivos que aullaban en la distancia, abrazado por la serenidad del resplandor de la luna. Ese era el lugar de un lobo. Ese era su mundo.

Clasificación: Imagen, Literatura

Luz eterna

2008-01-05

Eternal light

Durante la despiadada batalla entre la luz y la oscuridad, un osado rayo de luz se atrevió a iluminar la cumbre más alta de las tierras del destino. Un rayo de luz majestuoso, como nadie había contemplado antes. La belleza de sus destellos no decreció jamás, sino que aumentó incesantemente durante el devenir de las adversidades.

Cumplidos incontables eones, amaneció un nuevo, lúgubre paisaje en las tierras del destino. La oscuridad venció a la luz, el cielo se cubrió de tinieblas, las nubes huyeron, se apagaron las estrellas y los vastos abismos de oscuridad se perpetuaron sobre la tierra. Pero el rayo de luz majestuoso no se retiró ante la proximidad de la poderosa inmensidad sombría. Permaneció inagotable con toda su fuerza sobre la cumbre; continuó iluminando el lugar con su infinita belleza.

La luz, imperturbable y solemne, presidió eternamente la cumbre más alta de las tierras del destino. Tan imponente era su brillo que la oscuridad nunca se atrevió a reinar allí. Tan sublime era su fulgor que los abismos más tenebrosos sucumbían ante su presencia. Y así, en tensa armonía, la luz coexistió eternamente con la oscuridad y siempre será recordado que, en el reino de las tinieblas, una vez hubo luz.

Clasificación: Fractales, Literatura

Escoltado por fantasmas

2007-12-14

Coexisting with ghosts

Se están acercando. Puedo percibir el aullido del destino que reclama mi presencia. Puedo ver sus túnicas invisibles, oír sus pasos inaudibles. Los fantasmas del pasado han vuelto, me han encontrado, saben dónde estoy.

La noche se aproxima y con ella su poder inalienable. Esta vez no buscaré un nuevo destino; la niebla oculta el rumbo, la dimensión temporal se congela, todo cambia para continuar como siempre.

Etéreos, incorpóreos, no hay lugar donde esconderse. Esta vez dejaré que me capturen. Tomaré sus cadenas y aprenderé a vivir encadenado. Tomaré sus grilletes, aceptaré su condena, pero no sentiré dolor.

Los fantasmas del pasado me esperan. El impasible silencio de sus voces obstruye cualquier resquicio abierto a la deserción. Atrás queda un mundo pernicioso. Esta noche aparecerán de nuevo y se quedarán conmigo. Esta vez no voy a huir.

Clasificación: Fractales, Literatura

El jardín idílico

2007-12-06

Delightful garden

En un lugar distante de un mundo lejano, escudado por enormes montañas rocosas, crecía el árbol más grande de los idílicos e interminables jardines de la comarca. Cuando el jardinero lo encontró por azar, concentró en él todas sus atenciones. Permanecía largos ratos contemplándolo; vigilaba continuamente su estado, dispuso un cercado de alambre a su alrededor y lo cuidó con dedicación.

Con el tiempo, el árbol comenzó a marchitarse, sus hojas caían y su belleza se apagaba inexorablemente. Nada pudo hacer el jardinero por su árbol protegido, pese a que intensificó sus cuidados por encima de cualquier otra tarea, hasta el punto de desatender su propia existencia. De nada sirvió su tiempo. Los frutos de su esfuerzo eran invisibles; tan insignificantes e inapreciables que su entusiasmo se transformó en desesperación y acabó por disiparse como una gota de agua que cae en un lago.

El jardinero se marchó, sus anhelos de salvación cedieron y el árbol quedó abandonado a su suerte. Caminó por la comarca, buscó nuevamente los árboles a los que había abandonado, centró su atención en otras áreas del jardín y olvidó visitar durante un largo periodo al que una vez fue su árbol protegido.

Tendría que pasar mucho tiempo hasta que el jardinero volviese a pisar las montañas rocosas. Cuando regresó, esperaba hallar los restos inertes del árbol que dejó allí; sin embargo, lo que encontró en el lugar era muy diferente a lo que había imaginado. El árbol había vuelto a renacer, lleno de vida, tan grande y fuerte como en su primer encuentro.

Con infinita tristeza, comprendió entonces el jardinero que era su presencia la que perturbaba la paz, su sombra obstruía la luz del sol, sus pisadas agrietaban la tierra, sus cuidados alteraban la normalidad del entorno, su atención era un obstáculo situado en el centro de la trayectoria natural. Comprendió que debía apartarse porque, mientras estaba lejos, el árbol seguiría creciendo; a pesar de no poder verlo, seguiría siendo el más bello. Comprendió que, para que el árbol más grande del jardín pudiera vivir con todo su esplendor, debía dejarlo crecer en libertad.

Clasificación: Fractales, Literatura

Murallas de Cristal


Copyright

Creative Commons License
A menos que se indique lo contrario, los artículos y las imágenes que los acompañan se publican bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 España.

Roberto Gordo Saez

roberto@zenvoid.org

Categorías

Últimos artículos

Más cosas

Enlaces